En momentos extraordinarios, medidas extraordinarias.

En momentos extraordinarios, medidas extraordinarias.

Llevamos tiempo anunciando la pérdida del modelo de Club. La pérdida en el modelo deportivo nos llevó a la pérdida del modelo económico, de jugar a la ruleta y a la play station, sin tener en cuenta que el dinero no era suyo, era el de todos los socios y socias, y de ahí nació la desesperación para terminar en las garras de un Banco de inversión para poder pagar urgencias creadas desde la mediocridad de pensar que gastando más seriamos más ricos, cuando en realidad nos empobrecíamos y perdíamos identidad, esencia y propiedad.

Seguíamos dormidos, se habían encargado de neutralizar, de anestesiar a la masa social. El modelo social desapareció, el discurso de altavoces ensordecedores se imponía hasta que despertamos. El famoso entorno diría el maestro, el entorno en positivo, el entorno independiente, el que no se vende, el que no se subasta. Y ganamos con más de 20.000 socios y socias en plena pandemia, en plena derrota.

Y como casi siempre ocurre, perdimos de nuevo y no votamos, una dimisión con trampa, y unas elecciones que no llegan, por eternas, por tóxicas y ancladas en bandos en lugar de Barça.

Intentas mantener distancia, mientras el corazón no deja de cabalgar, intentas poner valor y te encuentras entre trincheras, cuando nadie quiere debatir, sólo quedan las trincheras, y en cada paso se vuelven más oscuras, malolientes y dantescas. Y pierden la razón, es cuando todos pierden la razón.

Me siento orgulloso de ser socio del Barça y compartirlo con tantas personas que sienten y tienen criterio propio, mientras algunos precandidatos desfilan, los que no estuvieron a la altura, que no merecen ninguna de las cámaras, ninguno de los altavoces. Que hacen trampas, rompen firmas y lloran siendo culpables, mientras esconden acuerdos de medianoche.

Leo y releo, y me rebelo ante las estrategias de los que paran la maquinaria por la injusta dilación de las elecciones. Pero los socios y socias somos culpables? No merecemos aprovechar cada uno de los días para conocer los proyectos en detalle? De confrontar posiciones para poder escoger con la mayor información posible? O nos quedamos con la legitimidad ilegítima de las encuestas para la elección? Entonces de que sirven las elecciones? Tampoco sirven? Pero si el Barça es mejor cuando es de todos y de todas, o sólo si eres de los míos? ...

Los candidatos han presentado personas muy válidas, que deben estar en el club, que debemos exigir que estén, se presenten hoy con uno o con otro. No podemos quedarnos en titulares, debemos nombrarlos, y reconocer en el rival el talento, y hacerlo nuestro, porque es de los nuestros, porque es talento para el Barça. Hoy más necesario que nunca, en el momento más importante y más urgente de nuestra historia.

De igual manera hay quien no merece estar, amistades dudosas, favores por pagar, hooligans de taberna que se juegan su vida a una carta, a la del candidato y no a la del Barça.

En nuestro Club, merecemos a Helena, a Mikel, a Macia, a Finestres, a Juli, a Puyi , a Valdés, a Cairo, a Esteller, a Grimau, y por supuesto a Alexanco. Y seguro que a muchos otros.

Pero también merecemos a Duch, a Bassas, a Fabregat, a Pi, a Xavi , a Cruyff, a Cugat, a Nadal y por supuesto, a Benaiges y Joan Vilà. Y seguro que a muchos otros.

Por criterio propio y por convicción, merecemos que vuelva Lluís Carreras.

Y por supuesto Pep, para que vuelva cuando quiera, con quien quiera, a hacer lo que quiera, porque será siempre en beneficio del Barça.

La situación del Barça, no es la peor de la historia contemporánea, es la peor de la historia, únicamente comparable a la gran estrategia de Gamper para evitar su desaparición, cuando lo cuenta Frederic Porta, entiendes muchas cosas.

Y en ese momento de refundación, las palabras y los hechos se gestaron en la generosidad, pluralidad y unión. Por encima de intereses particulares, individuales y egos, y así se salvó el Barça.

El que resulte presidente y su Junta Directiva debe mantener esos valores que nos unieron, en saber reconocer el talento en el otro, reside una de las claves de poder salir adelante. Los que pueden aportar talento, y así asegurar la continuidad del club, por encima de verdades inmutables y trincheras, por encima de egos y individualidades, con el único foco Barça, cediendo y dejando a los mejores, capaces de sacrificar tiempo y dinero, tanto directivos, como ejecutivos.

Directivos capaces de aportar al Barça horas, muchas horas, y trabajo, mucho trabajo, y talento, mucho talento, con la única aspiración de participar en ser quien salvó al Club de la quiebra, o de su transformación en Sociedad Anónima.

Ejecutivos que necesitamos, leyendas que conocen el Club desde dentro, y saben y tienen legitimidad para gestionar y decidir, dispuestos a devolver al Barça todo lo que el Barça les dio, con sueldos muy por debajo de lo que podrían merecer en un escenario de normalidad social y económica.

Una estructura en la que sepamos aprovechar el carisma y la determinación de unos y las capacidades y la visión estratégica de otros, y los mejores con ellos, y los hooligans que restan en casa, a un lado.

El Barça merece generosidad, audacia y talento. Esta vez no nos jugamos títulos ni victorias, esta vez nos jugamos ser o no ser. Y nuestro Barça, el del alma, merece medidas extraordinarias ante momentos extraordinarios. 

MARC CIRIA I ROIG.