Los valores del deporte estn en horas bajas

Los valores del deporte están en horas bajas

El deporte como tal y una competición tienen diversos motivos para existir. Evidentemente, una de las principales es que es un espectáculo de ocio destinado al entretenimiento del espectador. Otras pasan a ser más económicos, y otras han pasado a ser un sentimiento.
La misma web del ministerio de educacion y formación profesional tiene una explicación de lo que son los valores del deporte, y que podéis consultar aqui mismo: enlace

Como resumen, dice que:

El deporte ha sido considerado tradicionalmente un medio apropiado para conseguir valores de desarrollo personal y social; afán de superación, integración, respeto a la persona, tolerancia, acatación de reglas, perseverancia, trabajo en equipo, superación de los límites, autodisciplina, responsabilidad, cooperación, honestidad, lealtad, etc. son cualidades deseables por todos y que se pueden conseguir a través del deporte y de la orientación que los profesores, entrenadores y familia le den, siempre con el apoyo de todos los agentes implicados en él, de forma que estos valores se desarrollen y perduren en la persona y le ayuden a un completo desarrollo físico, intelectual y social y por añadidura a una mejor integración en la sociedad en que vivimos.


Los principios y valores del deporte más allá de la propia competicion, intentan promover la igualdad, el respeto y ser un ejemplo para la sociedad. No hablamos de los valores del Barça que tanta veces han servido para llenarnos la boca, sino, los valores en sí, de cualquier disciplina, aquel objetivo puro y bondadoso, que el deporte en si trae explícito.

 

Para desgracia del deporte, del baloncesto y vergüenza de la ACB, dirigida por Antonio Martín Espina, ex-jugador del Real Madrid durante más de 11 temporadas, está dando una puñalada trapera a estos valores, presentando a todos los niños y adolescentes que se acercan a este deporte un mensaje muy preocupante y muy peligroso.


Se puede entender que en un lance de un partido, un jugador dé un manotazo sin intención a otro, o que se muestre mucha dureza en el juego siempre y cuando no se llegue a la violencia, incluso se puede entender alguna reacción puntual de un jugador que se extralimite durante una subida de adrenalina, pero estos comportamientos, si bien pueden ser disculpados al jugador, deben ser castigados, ya que de lo contrario, se envia el mensaje de que todo vale.

 

Durante esta temporada hemos vivido situaciones para nada habituales. Empezando por la actitud pandillera de Sadiel rojas y el UCAM Murcia. Donde no sólo en un partido, sinó en varios, ha tenido una actitud violenta ante la permisividad de la ACB. Incluso el Gran Canaria llegó a denunciar ante el juez único a Sadiel Rojas por esta actitud. 

¿Que hizo la ACB? Nada. 

 

Podemos ir mas allá y ver una acción que en otros deportes, con casos similares, fue castigada con dureza. Hablamos de la intimidación de Yabusele al árbitro, llegando casi a la agresión al final del segundo partido. Que le pregunten a Taynan, que en la final de copa, le cayeron 15 partidos por una acción algo más agresiva, pero del mismo tinte. Os imagináis la que le puede caer en la NBA a un jugador por algo parecido?


¿Que pasó en la ACB? Nada 

 

El colmo para nosotros fue el domingo, donde Fabien Causeur, ex-jugador de baloncesto, porque después de la acción de ayer nunca más le consideraremos jugador de este maravillo deporte, hizo el signo de cortar el cuello al rival tras un triple que decidía el partido. 

Que pasará en la ACB? Nada.


No todo vale. Si la ACB y el señor Antonio Martín Espina prefieren no enfrentarse al club de su vida por delante de los valores del deporte que él ha practicado, entonces es que no están capacitados ni ética ni moralmente para seguir al mando de la ACB, competición que empieza a necesitar sangre nueva a los mandos para sanear su maltrecha imagen.